Santa Silvia, madre de San Gregorio Magno
Silvia fue una madre ejemplar. Su hijo Gregorio llegó a ser Papa, santo y Doctor de la Iglesia. Su villa romana en la colina del Celio será transformada en un monasterio. De viuda se dedicará a la contemplación y a la caridad desde el claustro en San Pablo extra Muros, donde morirá en 590.San Martín de Porres, religioso dominico
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En el Perú del siglo XVII, marcado por la desigualdad y la pobreza, Martín de Porres creció en el barrio de Malambo. Era hijo ilegítimo de un hidalgo español y una negra liberta, condición que inicialmente le impidió profesar como fraile, siendo admitido en el convento de los dominicos solo como donado para tareas de limpieza. Su humildad era absoluta; llegó a ofrecerse para ser vendido como esclavo y aliviar así las deudas del convento, propuesta que el prior rechazó confiando en la providencia. Martín aplicó los conocimientos de medicina aborigen aprendidos en su juventud para atender incansablemente a los enfermos, destacando su labor pacificadora y curativa durante las epidemias, donde su caridad lograda calmar incluso a quienes deliraban por la fiebre.
Su fama de santidad y servicio atrajo a personas de todos los estamentos, desde el virrey hasta los más pobres, a quienes atendía con un don especial que incluía la bilocación y la capacidad de entrar y salir de recintos cerrados. Fue un adelantado a su tiempo al comprender la dimensión psicológica de la miseria, ayudando discretamente a los pobres vergonzantes y mostrando un respeto inédito por la creación, cuidando incluso de los animales. Su compromiso social se materializó en la fundación del Asilo y Escuela de Santa Cruz para educar a los marginados, mientras él mismo vivía en extrema austeridad, rechazando hábitos nuevos y remendando el suyo hasta el final.
Para Martín, la misericordia estaba por encima de la norma. Esto quedó patente cuando acogió a un herido en su celda desobedeciendo una orden directa de sus superiores, argumentando ante el Provincial que contra la caridad no existe precepto alguno. Falleció el 3 de noviembre de 1639 y fue llorado por toda la ciudad. Siglos más tarde, al canonizarlo, San Juan XXIII lo proclamó Patrono de la Justicia Social y lo llamó Martín de la Caridad, reconociendo que su dulzura y sus métodos de asistencia social fueron caminos nuevos que se anticiparon a los tiempos modernos.
