03/11/26

Santa Silvia, madre de San Gregorio Magno

Silvia fue una madre ejemplar. Su hijo Gregorio llegó a ser Papa, santo y Doctor de la Iglesia. Su villa romana en la colina del Celio será transformada en un monasterio. De viuda se dedicará a la contemplación y a la caridad desde el claustro en San Pablo extra Muros, donde morirá en 590.

San Martín de Porres, religioso dominico

S. Martín de Porres, siglo XVII

En el Perú del siglo XVII, marcado por la desigualdad y la pobreza, Martín de Porres creció en el barrio de Malambo. Era hijo ilegítimo de un hidalgo español y una negra liberta, condición que inicialmente le impidió profesar como fraile, siendo admitido en el convento de los dominicos solo como donado para tareas de limpieza. Su humildad era absoluta; llegó a ofrecerse para ser vendido como esclavo y aliviar así las deudas del convento, propuesta que el prior rechazó confiando en la providencia. Martín aplicó los conocimientos de medicina aborigen aprendidos en su juventud para atender incansablemente a los enfermos, destacando su labor pacificadora y curativa durante las epidemias, donde su caridad lograda calmar incluso a quienes deliraban por la fiebre.

Su fama de santidad y servicio atrajo a personas de todos los estamentos, desde el virrey hasta los más pobres, a quienes atendía con un don especial que incluía la bilocación y la capacidad de entrar y salir de recintos cerrados. Fue un adelantado a su tiempo al comprender la dimensión psicológica de la miseria, ayudando discretamente a los pobres vergonzantes y mostrando un respeto inédito por la creación, cuidando incluso de los animales. Su compromiso social se materializó en la fundación del Asilo y Escuela de Santa Cruz para educar a los marginados, mientras él mismo vivía en extrema austeridad, rechazando hábitos nuevos y remendando el suyo hasta el final.

Para Martín, la misericordia estaba por encima de la norma. Esto quedó patente cuando acogió a un herido en su celda desobedeciendo una orden directa de sus superiores, argumentando ante el Provincial que contra la caridad no existe precepto alguno. Falleció el 3 de noviembre de 1639 y fue llorado por toda la ciudad. Siglos más tarde, al canonizarlo, San Juan XXIII lo proclamó Patrono de la Justicia Social y lo llamó Martín de la Caridad, reconociendo que su dulzura y sus métodos de asistencia social fueron caminos nuevos que se anticiparon a los tiempos modernos.