Beata María virgen de Fatima

Todo comenzó la mañana del 13 de mayo de 1917 en Cova da Iria, cuando la Virgen María se apareció a tres pastorcitos portugueses —Lucía, Francisco y Jacinta— con un mensaje tranquilizador: «No tengan miedo». Tras confundir su resplandor inicial con un relámpago, los niños vieron a una Señora vestida de blanco y oro que les solicitó regresar a ese mismo lugar el día 13 de cada mes durante medio año. En este primer encuentro, María les invitó a ofrecer sus sufrimientos a Dios como acto de reparación por los pecados del mundo y súplica por la conversión de los pecadores, una misión sacrificial que los niños aceptaron con valentía.
A pesar de la incredulidad de sus familias, el escepticismo del clero local y la hostilidad de las autoridades civiles —que llegaron a encarcelar brevemente a los niños en agosto, obligando a que la aparición de ese mes ocurriera días después en Valinhos—, la afluencia de fieles creció constantemente. En sus mensajes, la Virgen exhortó a la oración continua, pidió la construcción de una capilla y reveló realidades espirituales profundas, preparando el escenario para un prodigio final que autenticaría sus palabras ante todos.
El evento culminante tuvo lugar el 13 de octubre, bajo una lluvia torrencial y ante la presencia de 70.000 personas. La Virgen se identificó como la «Virgen del Rosario» y se produjo el «milagro del sol»: el astro rey giró sobre sí mismo y cambió de colores, secando instantáneamente las ropas de la multitud empapada. La Iglesia reconoció oficialmente las apariciones en 1930. Mientras que Francisco y Jacinta fallecieron a temprana edad (siendo canonizados en 2017), Lucía consagró su vida como religiosa carmelita, viviendo hasta los 97 años como custodio de la memoria de Fátima.
San Andrés Huberto Fournet, sacerdote



San Andrés fue expulsado de Francia durante la Revolución por negarse al juramento cismático. Regresó en secreto, cuando la Iglesia volvió a ser libre, fundó las Hijas de la Cruz, una congregación para la educación cristiana de las niñas, por la que fue llamado «Buen Padre».
