La Ascensión de Jesús al Padre

La Ascensión es una solemnidad litúrgica común a todas las Iglesias cristianas; se celebra el cuadragésimo día después de la Resurrección Pascual. San Juan Crisóstomo y San Agustín ya hablaban de esta solemnidad en sus escritos. Pero una influencia decisiva para su difusión se debe probablemente a San Gregorio de Nisa.
Como este día cae en jueves, en muchos países la solemnidad se ha trasladado al domingo siguiente. Con la Ascensión de Jesús al cielo se concluye la presencia del «Cristo histórico» y se inaugura el tiempo de la Iglesia.
San Matías, apóstol



Se sabe muy poco de San Matías. El dato más consistente surge de los Hechos de los Apóstoles, en que se relata que fue Matías el elegido a suerte como sucesor de Judas Iscariote en el círculo de los doce Apóstoles. De su martirio falta la evidencia histórica.
San Miguel Garicoïts, sacerdote, fundador de los Sacerdotes del s. Corazón de Jesús de Bétharram



San Miguel Garicoïts, el santo del «¡Aquí estoy!», es un testimonio vibrante de cómo la humildad y la obediencia pueden restaurar una fe quebrantada. Nacido en los Pirineos en el seno de una familia pobre pero de convicciones inquebrantables —sus padres cruzaban a España para recibir los sacramentos y su abuela escondía sacerdotes durante el Terror de la Revolución Francesa—, Miguel pasó de ser un joven pastor apodado «el doctorcillo» por su elocuencia, a ordenarse sacerdote en 1823 tras superar las dificultades económicas y educativas.
Su ministerio se desarrolló en una Francia espiritualmente devastada por la Revolución, donde el clero estaba dividido y desorientado. Ante este panorama, y tras ejercer como profesor de filosofía y director espiritual, Miguel comprendió que la Iglesia necesitaba sacerdotes dispuestos a una obediencia total y a la disponibilidad absoluta.
En 1835 fundó la congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (conocidos como los padres de Bétharram), con la misión urgente de recristianizar las aldeas, educar a la juventud y asistir al clero diocesano. Su celo apostólico no conoció fronteras, enviando misioneros incluso a Argentina. En sus últimos años, marcados por el sufrimiento físico tras una parálisis que lo postró en cama durante casi una década, fue un firme defensor de Santa Bernadette y las apariciones de Lourdes. Falleció en 1863 y fue canonizado por Pío XII en 1947, dejando un legado de entrega incondicional a la Divina Providencia.
