29/08/26

Santa Sabina, romana, en su Iglesia del Aventino

Santa Sabina, noble matrona romana del siglo II, se convirtió al cristianismo movida por el ejemplo de su propia esclava, Serapia, junto a quien afrontó el drama de la persecución imperial. Tras el asesinato de su compañera, Sabina salió de la clandestinidad para confesar su fe ante el prefecto Elpidio, rechazando la apostasía y sufriendo la decapitación hacia el año 120. Sus reliquias reposan hoy en la histórica Basílica del Aventino, erigida en el siglo V sobre su antigua propiedad; un templo de profunda resonancia eclesial por ser la primera estación de la Cuaresma romana y el lugar donde, siglos más tarde, Santo Domingo de Guzmán fundaría su Orden y Santo Tomás de Aquino impartiría cátedra.