28/08/26

San Agustín, obispo de Hipona y doctor de la Iglesia

San Agustín de Hipona, figura cumbre de la patrística occidental, recorrió un tortuoso itinerario existencial marcado por la búsqueda insaciable de la Verdad y las pasiones mundanas antes de hallar el reposo en Dios. Brillante retórico y antiguo maniqueo, su vida dio un giro decisivo en Milán bajo la influencia de San Ambrosio y el célebre episodio del «Toma y lee», que lo llevó a abrazar las Escrituras y recibir el bautismo en 387. Tras la muerte de su madre Santa Mónica, regresó a África para fundar una comunidad monástica y servir como Obispo de Hipona, legando a la posteridad una obra teológica monumental —con cimas como Las Confesiones y La Ciudad de Dios— que armonizó magistralmente la fe y la razón.

San Hermes, mártir en la via Salaria antigua

De origen griego, Hermes llegó a Roma en el siglo III y se convirtió en ciudadano romano. Nombrado prefecto, se convirtió al cristianismo con su esposa, hijos, hermana y mil esclavos. Fue arrestado por orden de Trajano que envió a Aureliano a Roma y lo hizo martirizar por el tribuno Quirino.