Santa María Magdalena, discípula del Señor

Santa María Magdalena, destacada en el Evangelio de Juan como la primera testigo de la Resurrección, protagonizó el encuentro pascual junto al sepulcro vacío donde Jesús, transformando su llanto en júbilo al llamarla por su nombre, le encomendó la misión de anunciar su ascensión al Padre. Aunque la tradición occidental la identificó durante siglos con la pecadora perdonada o la hermana de Lázaro, el magisterio reciente ha revalorizado su identidad única: San Juan Pablo II la señaló como modelo de auténtica evangelizadora y el Papa Francisco elevó su memoria a fiesta litúrgica durante el Jubileo de la Misericordia. Venerada teológicamente como «apóstola de los apóstoles» —título acuñado por Santo Tomás de Aquino— y «testigo de la divina misericordia», su figura representa el paso de la búsqueda humana a la fe en el Cristo vivo, cumpliendo el mandato primordial de comunicar a los propios apóstoles la noticia fundamental de la fe cristiana.
