San Miqueas, profeta

Miqueas - Enciclopedia CatólicaNacido en el siglo VIII cerca de Jerusalén, es un campesino que Dios llama a ser profeta. Denuncia la explotación de los pobres, las injusticias cometidas por los potentes corruptos y condena la idolatría. Anuncia un gran alegría para Israel: el nacimiento del Mesías en Belén.

San Pedro Canisio, sacerdote jesuita y doctor de la Iglesia

s. Pedro Canisio

Nacido en 1521 en Nimega, Pieter Kanijs (San Pedro Canisio) fue una figura clave para la Iglesia en un periodo de turbulencia espiritual. Ingresó en la Compañía de Jesús en 1543 tras ser guiado por Pedro Fabro y jugó un papel destacado en el Concilio de Trento, donde comenzó a usar la forma latina de su nombre. Su misión principal fue sacudir la «somnolencia de los buenos» y revitalizar las raíces espirituales de los fieles en el espíritu de la Reforma católica.

Su labor evangelizadora lo llevó a recorrer Europa, ocupando cargos importantes en universidades y diócesis desde Baviera hasta Viena, donde destacó como predicador y administrador, atendiendo también hospitales y cárceles. Nombrado primer Provincial de la Alemania Superior en 1556, estableció una vasta red de colegios y comunidades jesuitas que fueron cruciales para mantener viva la fe católica en los territorios de lengua alemana. San Juan Pablo II lo describiría más tarde como el «embajador del anuncio católico» por esta providencial labor.

El legado de Canisio es también intelectual y catequético. Fue un editor prolífico de los Padres de la Iglesia y autor de biografías de santos, pero su obra cumbre fueron sus tres Catecismos (1555-1558). Adaptados a diferentes niveles educativos —desde estudiantes de teología hasta niños y jóvenes—, estos textos presentaban la doctrina con claridad bíblica y sin tono polémico, alcanzando 200 ediciones durante su vida. Su enfoque afable y constructivo, centrado en la novedad perenne de la doctrina más que en el ataque a la herejía, le ganó el favor tanto de emperadores como de papas. Falleció en 1597 en Friburgo (Suiza), tras fundar allí el colegio Sankt Michael, dejando una huella imborrable en la historia de la Iglesia.