San Juan Pablo II, papa

San Juan Pablo II, primer pontífice polaco de la historia, forjó su inquebrantable vocación bajo la ocupación nazi y el régimen comunista, transitando de obrero en una cantera a arzobispo de Cracovia y padre conciliar clave en el Vaticano II. Elegido Sucesor de Pedro en 1978, su largo pontificado se distinguió por un infatigable ardor misionero —reflejado en 104 viajes apostólicos y la creación de las Jornadas Mundiales de la Juventud— y por un vasto magisterio que incluyó la promulgación del nuevo Catecismo y encíclicas sociales fundamentales. Tras sobrevivir al atentado de 1981, cuya salvación atribuyó a la Virgen de Fátima, intensificó su entrega heroica hasta su muerte en la víspera de la Divina Misericordia en 2005, habiendo guiado a la Iglesia hacia el tercer milenio.
San Marcos, obispo de Jerusalén
En el siglo II, después del último asedio de Jerusalén bajo el emperador Adriano, Marcos, se convirtió en el primer obispo no judío de esa ciudad devastada y desintegrada por miedo a la persecución. Con gran fe y trabajo la reconstruyó y parece que sufrió el martirio bajo el emperador Antonio Pío.
