21/10/26

San Gaspar del Bufalo, sacerdote, fundador de los Misioneros de la Preciosísima Sangre

San Gaspar del Búfalo, apóstol romano nacido en la fiesta de la Epifanía, dedicó su vida a la evangelización de los marginados y a la defensa de la libertad de la Iglesia, enfrentándose al régimen napoleónico con su célebre negativa «No debo, no puedo, no quiero», que le costó años de cárcel y exilio. Fundador de los Misioneros de la Preciosísima Sangre, recibió de Pío VII la ardua misión de pacificar los Estados Pontificios, donde combatió la masonería y el bandolerismo no con las armas, sino con la predicación de la misericordia divina, ganándose el apodo de «martillo de los sectarios». Junto a Santa María De Mattias, impulsó la rama femenina de su congregación, dejando un legado de renovación espiritual centrado en el valor redentor de la Sangre de Cristo.

San Hilarión, abad

Palestino, de origen pagano, Hilarión estudió en Alejandría y se convirtió al cristianismo. Gracias a s. Antonio Abad, aprendió a amar la soledad contemplativa, la oración y la penitencia. Se retiró como ermitaño a Maiumma donde fundó varios monasterios e hizo conversiones; murió en Pafos en 372.  

Santa Úrsula

Bellísima hija de un rey Bretón del siglo IV, Úrsula aceptó casarse con un rey pagano con la condición de que aceptase la fe cristiana. Partió a su futura boda en Colonia con 11 vírgenes – que por un error se transcribieron como 11.000 – pero el encuentro con los Hunos de Atila causó su martirio.