04/09/26

San Bonifacio I, papa

Bonifacio fue elegido papa en 418 en un cónclave sumamente complicado. Posteriormente, sus detractores eligieron a Eulalio como antipapa. Bonifacio tuvo la habilidad de hacer retractar a Eulalio y luego lo nombró obispo. Así recuperó el lastimado prestigio de la Iglesia de Roma. Murió en el 422.  

San Marino, eremita

San Marino, cantero dálmata que llegó a Italia en el siglo III junto a su amigo León para trabajar en la reconstrucción de Rímini, se retiró al Monte Titano buscando la vida ascética y huyendo de falsas acusaciones. Allí fundó una comunidad cristiana y erigió una iglesia dedicada a San Pedro, superando la hostilidad de los propietarios locales mediante la milagrosa curación de Verísimo, hijo de la dueña de las tierras, lo que propició la conversión de la familia y la donación del territorio. Ordenado diácono por San Gaudencio y célebre por la leyenda en la que domesticó a un oso para realizar las labores de carga, falleció en el año 366 dejando a su pueblo el legado profético de ser «libres de los dos hombres» —el Emperador y el Papa—, cimiento histórico de la independencia de la actual República de San Marino.

Santa Rosalia, virgen palermitana

Patrona de Palermo, Rosalía nació alrededor del 1125. De familia noble, abandona la corte para dedicarse a una vida de ermitaña. Muere a los 35 años, pero su popularidad es enorme cuando, durante la peste de 1624/25, sus restos, llevados en procesión por la ciudad, sanaron a los enfermos.  

San Moisés, legislador y profeta

Moisés, el gran profeta y legislador del Antiguo Testamento cuyo nombre evoca haber sido «salvado de las aguas», fue el instrumento elegido por Dios para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Tras recibir su misión ante la zarza ardiente, enfrentó la obstinación del Faraón mediante las diez plagas y guio a los hebreos en el prodigioso paso del Mar Rojo hacia la libertad. Durante la ardua travesía de cuarenta años por el desierto, actuó como mediador supremo de la Alianza al recibir las Tablas de la Ley en el Sinaí; aunque condujo a su pueblo hasta las puertas de la Tierra Prometida, falleció en el Monte Nebo contemplándola solo a la distancia, dejando tras de sí los fundamentos morales y cultuales que regirían la vida de Israel.