San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia

San Gregorio Magno, nacido en la nobleza romana y antiguo Prefecto de la ciudad, renunció a su carrera política para abrazar la vida monástica, convirtiendo su palacio del Celio en un monasterio, aunque la obediencia lo llevó al servicio diplomático y finalmente a la Cátedra de Pedro en el año 590. En un periodo marcado por la peste y las invasiones longobardas, se erigió como un pastor providencial que reorganizó la administración eclesial, reformó la liturgia —impulsando el canto que lleva su nombre— y desplegó una inmensa caridad hacia los pobres utilizando los bienes de la Iglesia. Primer Papa en ejercer el poder temporal sin descuidar lo espiritual, promovió la evangelización de los anglosajones y dejó un vasto legado teológico y pastoral bajo el humilde título de Servus servorum Dei, falleciendo en el año 604.
