San Charbel Makhluˉf, sacerdote

San Chárbel Makhlouf, nacido como Youssef Antoun en una familia campesina del Líbano, manifestó desde su infancia una profunda inclinación a la vida ascética, retirándose a orar en cuevas mientras trabajaba como pastor. A los 23 años, respondiendo a una imperiosa llamada divina, abandonó su hogar para ingresar en la Orden Maronita Libanesa, adoptando el nombre de Chárbel —que significa «historia de Dios»— y dedicándose al estudio teológico y al servicio de los pobres. En 1875, buscando una unión más íntima con el Creador, se retiró a una ermita para vivir bajo una estricta regla de silencio, ayuno y oración continua, hasta que falleció en la Navidad de 1898 tras sufrir un colapso mientras celebraba la Eucaristía. Su fama de santidad se extendió mundialmente tras su muerte debido a fenómenos sobrenaturales, como la luz que irradiaba su tumba y la incorruptibilidad de su cuerpo, que exudó líquido durante años; fue canonizado por Pablo VI como un modelo de ascetismo capaz de liberar el alma para su ascensión a Dios.
Santa Cristina, virgen y mártir

Como muchas mártires de los primeros siglos Cristina es una joven que por amistad con Cristo encuentra enemigos en su familia. Su padre la somete a crueldades para que abjure su fe, sin éxito. Lo mismo harán otros hasta que dos flechas se cobrarán su vida. Se la recuerda de modo especial en Bolsena.
