San Ireneo, obispo de Lyon y mártir

San Ireneo, nativo de Asia Menor y discípulo de San Policarpo —vínculo directo con el apóstol Juan—, llegó a la Galia en el año 177, donde se distinguió por un ardor misionero que le llevó a aprender las lenguas de los pueblos celtas y germanos para evangelizarlos en medio de duras persecuciones. Reconocido como un gran defensor de la doctrina, combatió intelectualmente el gnosticismo a través de obras fundamentales como Contra las herejías, en las que subrayó la unidad indivisible de la fe y la Tradición de la Iglesia por encima de las barreras geográficas o lingüísticas. Su teología, profundamente centrada en la encarnación, proclamó que la gloria de Dios otorga la vida y que la visión y comprensión del Creador son el camino para que el ser humano alcance la inmortalidad y participe de la naturaleza divina.

San Pablo I, papa

Pablo, caso único en la Iglesia, es el primer Papa en suceder a un hermano, también Papa. Acaece en el siglo VIII, después de la muerte de Esteban II. Hombre amable, gobierna la Iglesia en tierras acosadas por los lombardos. Salva de los saqueos muchas reliquias cristianas.