San José Cafasso, sacerdote torinense

San José Cafasso, nacido en 1811 en Castelnuovo de Asti, destacó en el Turín del siglo XIX no como fundador de institutos, sino como un excepcional formador de sacerdotes diocesanos —entre ellos San Juan Bosco— y director del internado eclesiástico de la ciudad, constituyendo en sí mismo una verdadera escuela de santidad sacerdotal. Conocido popularmente como el «Santo de la horca» y venerado como protector de los presos, dedicó gran parte de su ministerio a ofrecer consuelo y misericordia a los condenados a muerte en la cárcel de «Le Nuove», integrándose así en el grupo de los «Santos sociales» turineses. Rechazando incluso cargos políticos para centrarse en su vocación de pastor fiel a la oración, la Eucaristía y la confesión, falleció en 1860 a los 49 años, y sus restos descansan hoy en el Santuario de la Consolata.
San Zacarías y Santa Isabel, padres de San Juan Bautista



Santos Zacarías e Isabel, pertenecientes a la casta sacerdotal y descendencia de Aarón respectivamente, eran una pareja justa ante los ojos de Dios que sufría la marginación de la esterilidad en su vejez. Su historia, narrada al inicio del Evangelio de Lucas, da un giro cuando el arcángel Gabriel anuncia a Zacarías el nacimiento de un hijo; ante la incredulidad del sacerdote, este queda mudo como signo divino hasta el nacimiento del niño. Este embarazo milagroso, que convierte a Isabel en la madre de Juan el Bautista —el precursor del Mesías—, se entrelaza con la historia de la salvación durante la Visitación de la Virgen María, momento en que la vida en el vientre de Isabel reconoce la presencia del Salvador. Tras el nacimiento y circuncisión de Juan, Zacarías recupera el habla para entonar el *Benedictus*, un cántico de alabanza que celebra el cumplimiento de las promesas divinas y la misión profética de su hijo de preparar los caminos del Señor, demostrando así que para la fe verdadera nada es imposible.
