San José Obrero Esposo de la B. V. María, protector de los trabajadores

San José es reconocido en los Evangelios no solo como el padre adoptivo de Jesús y esposo de María, sino también bajo el título de Justo, un apelativo que describe a quien ama y respeta la ley divina. Descendiente de la Casa de David, este hombre de oficio artesano y carpintero aceptó con humildad el misterio de la concepción de María tras la revelación de un ángel en sueños, integrándose silenciosamente en el proyecto de salvación. Su figura se caracteriza por una discreción absoluta, desapareciendo de las narraciones bíblicas antes de la vida pública de Jesús, sin que se conozcan datos sobre su muerte o sepultura, pero dejando una huella imborrable al haber enseñado su oficio al propio Hijo de Dios, quien fue conocido por sus contemporáneos como el hijo del carpintero.

Su vida dignificó el trabajo manual, entendiéndolo no como una simple búsqueda de riqueza o ambición, sino como un servicio a la comunidad y una prolongación de la obra creadora de Dios. José vivió su labor con paz, superando el cansancio mediante la virtud y cumpliendo fielmente con el sustento de la Sagrada Familia, sin olvidar nunca la observancia del descanso sagrado y las celebraciones religiosas. Esta visión espiritual del esfuerzo humano motivó que el Papa Pío XII instituyera en 1955 la fiesta de San José Obrero el primero de mayo, para recordar el sentido cristiano del trabajo, reforzando el patronazgo sobre la Iglesia universal que ya le había otorgado Pío IX y consolidando una devoción que ha inspirado a papas como Juan XXIII y a santos como Teresa de Ávila.

San Jeremías, profeta

Uno de los cuatro Grandes profetas hebreos, San Jeremías, del linaje de los sacerdotes de Jerusalén, predicó en el reino de Judá aún después del 587 AC. Por haber anunciado la destrucción del Templo y el cautiverio babilónico será perseguido y encarcelado. Su Libro es el 30° del Antiguo Testamento.