San Simeón, obispo de Jerusalén y mártir

Las noticias que nos llegan sobre San Simeón provienen principalmente de los escritos de Egesipo y de la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea, quienes lo sitúan como el segundo obispo de Jerusalén y sucesor de Santiago el Menor tras el asesinato de este en el año 63. Su figura histórica está rodeada de incertidumbre, pues mientras algunas tradiciones le atribuyen una longevidad extraordinaria de hasta ciento veinte años, otras debaten su verdadera identidad, planteando si fue aquel discípulo anónimo que encontró a Jesús en el camino de Emaús, el hijo de Cleofás o incluso, como sugiere Eusebio, un primo del propio Salvador.
Lo que se sabe con mayor certeza es que asumió el liderazgo de la comunidad cristiana de Jerusalén en un periodo de gran agitación política previo a la revuelta contra el dominio romano, guiando a este grupo compuesto íntegramente por judíos hacia el refugio de Petra de Perea tras la destrucción de la Ciudad Santa y del Templo. Su vida culminó durante el mandato del emperador Trajano, quien ascendió al trono en el año 98; aunque el emperador había prohibido las persecuciones, Simeón fue denunciado por su labor de proselitismo y, tras resistir varios días de tortura, sufrió el martirio al ser crucificado al igual que Jesús.
Santa Zita, virgen


Nacida muy pobre, a la edad de 12 años Zita debe ir a trabajar para la noble familia Fatinelli en Lucca. Aquí sufre el acoso de otros sirvientes, pero siempre tiene una sonrisa y está lista para la caridad con los pobres. La familia reconoció sus dones y le confió la casa hasta su muerte en 1278.
