San Benito José Labre

Apodado «el vagabundo de Dios», el francés Benedicto decide que su monasterio será el camino. Con el crucifijo y el breviario, fue peregrino en Francia e Italia y vivió de la caridad que compartía con los demás. Pasó los últimos 6 años en Roma, donde murió en 1783. Fue canonizado por León XIII.   

San María Bernardita Soubirous, virgen

Bernarda Soubirous nació en la pobreza de Lourdes, al pie de los Pirineos, el 7 de enero de 1844, llevando una vida marcada por la humildad y una profunda devoción mariana. A pesar de ser pobre, analfabeta y de salud frágil, fue la elegida para presenciar dieciocho apariciones de la Virgen María en la Gruta de Massabielle entre febrero y julio de 1858. En uno de estos encuentros, la Señora se reveló como la Inmaculada Concepción. Como ha recordado el Papa Francisco, la relación entre ambas se basó en el respeto profundo; la Virgen miraba a la joven no con conmiseración, sino como a una persona digna, lo que transformó la fragilidad de Bernadette en un pilar de fortaleza para los demás.

Su testimonio enfrentó el escepticismo y numerosos interrogatorios oficiales bajo la sospecha de fraude, pero ella se mantuvo firme mientras la Gruta se convertía en un lugar de peregrinación y sanación mundial. Su vocación evolucionó hacia el servicio a los enfermos y la oración por los pecadores, ofreciendo su propia vida por la salvación de la humanidad. Siguiendo este llamado, ingresó en 1866 en la casa madre de las Hermanas de la Caridad de Nevers.

Sus últimos años estuvieron marcados por un intenso sufrimiento físico debido al asma, la tuberculosis y un tumor óseo en la rodilla que la confinaron en cama. Falleció el 16 de abril de 1879 con tan solo 35 años de edad. Su santidad fue reconocida oficialmente por la Iglesia cuando el Papa Pío XI la canonizó el 8 de diciembre de 1933, siendo venerada hoy como protectora de los pastores y las trabajadoras.