10/11/26

San León Magno, papa y doctor de la Iglesia

s. León Magno,  Basílica de San Pablo Extramuros

Corría el año 452 cuando la península itálica temblaba ante el avance de Atila, quien ya había arrasado ciudades como Milán. A orillas del río Mincio, la historia se detuvo cuando el Papa León Magno, al frente de una delegación romana, logró disuadir al rey de los Hunos de continuar su invasión, un hecho que la leyenda y el arte de Rafael atribuyen a la aparición celestial de los apóstoles Pedro y Pablo respaldando al Pontífice. Tres años más tarde, León intervino nuevamente, esta vez ante Genserico y los vándalos; aunque desarmado, logró que Roma no fuera incendiada y que las grandes basílicas sirvieran de refugio seguro para la población, salvando así innumerables vidas.

Más allá de su rol como pacificador, León fue un baluarte en la defensa de la doctrina y la unidad de la Iglesia. Fue el inspirador del Concilio de Calcedonia, donde, a través de su célebre carta a Flaviano, se afirmó la doble naturaleza, humana y divina, de Cristo, provocando la aclamación de los padres conciliares quienes reconocieron que Pedro había hablado por su boca. Como teólogo y pastor, dejó un vasto legado de sermones y cartas, velando siempre por la comunión eclesial y las necesidades de los fieles en una Roma azotada por la pobreza, promoviendo incansablemente la caridad y la justicia bajo la convicción de que con Cristo todo es posible.

Este pontífice, nacido en Tuscia y elegido el 45° Papa de la historia en el año 440 mientras se encontraba en una misión de paz en la Galia, marcó un hito en la Iglesia. Su pontificado de veintiún años acumuló primacías notables: fue el primer Obispo de Roma en llevar el nombre de León y en ser llamado Magno, así como el primero del que se conservan sus predicaciones. Reconocido como Doctor de la Iglesia siglos más tarde, falleció el 10 de noviembre del 461, siendo, según los historiadores, el primer Papa sepultado en el interior de la Basílica Vaticana, donde sus reliquias aún se veneran en la Capilla de la Virgen de la Columna.

San Andrés Avellino, sacerdote teatino

San Andrés Avelino - TeatinosNació en Potentino, Italia. Su nombre de bautismo era Lancellotto. Fue ordenado sacerdote en 1545. Gracias a su director espiritual, el beato Juan Marinonio, se hizo Teatino en Nápoles y fue un Apóstol de la Cruz de Jesús. Murió el 10 de noviembre de 1608 mientras celebraba la eucaristía.