17/08/26

San Eusebio, papa y mártir

Papa durante pocos meses, desde abril del 309, se dedica a los lapsi, los que han abjurado de su fe a causa de las persecuciones pero piden la readmisión. Los guía Heráclito, que era contrario a las puniciones reparadoras. El contraste es apaciguado con la sangre de Majencio, Eusebio es exiliado.   

San Jacinto de Cracovia, sacerdote dominico

Jacinto nació en Silesia en 1183, nieto del obispo de Cracovia. En Roma conoció a santo Domingo y entró en la Orden de Predicadores con la tarea de evangelizar Polonia y todo el Este. Trabajó por la unión de las Iglesias de Oriente y Occidente hasta Kiev. Fue canonizado en 1594.  

Santa Clara da Montefalco, abadesa agustina

Santa Clara de Montefalco, precoz mística de Umbría que abrazó la vida de clausura a los seis años, se convirtió en una sabia abadesa del Monasterio de la Cruz, guiando a su comunidad bajo la regla agustiniana con firmeza y caridad a pesar de sufrir una larga prueba de aridez espiritual. Su profunda unión con el sufrimiento redentor se selló en 1294, cuando en una visión Cristo peregrino decidió «plantar su cruz» en su interior; una realidad espiritual que se manifestó prodigiosamente tras su muerte en 1308, cuando al examinar su cuerpo se hallaron en su corazón los signos físicos de la Pasión —la cruz, los clavos y el látigo— y en su hiel tres piedras alusivas a la Trinidad, reliquias que hoy se veneran junto a su cuerpo incorrupto.