San Joaquín y Santa Ana, padres de la B. V. María

Aunque su historia no figura en los textos bíblicos sino en los evangelios apócrifos y la tradición, los Santos Joaquín y Ana son venerados como los padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. Pertenecientes al linaje de David, este piadoso matrimonio sufrió durante veinte años el estigma social de la esterilidad, lo que llevó a Joaquín a retirarse al desierto en ayuno y oración tras ser humillado públicamente en el Templo al intentar presentar sus ofrendas. La inquebrantable fe de ambos fue recompensada con el anuncio angélico de la concepción de María, un milagro sellado simbólicamente con su encuentro en la Puerta Dorada de Jerusalén. Fieles a su promesa, consagraron a su hija al servicio del Templo a los tres años; su culto, que se extendió desde Oriente hasta Occidente con reliquias veneradas en Francia, culminó litúrgicamente tras el Concilio Vaticano II, que unificó la memoria de ambos santos el 26 de julio.
