San Nicolás de la Flüe, patrón de Suiza

Nicolás de Flüe, patrón de Suiza, comenzó su vida como agricultor, soldado y padre de diez hijos en el cantón de Obwalden. A pesar de ser analfabeto, su profunda vida interior lo llevó, tras veinte años de inquietud espiritual y con el consentimiento de su esposa Dorotea, a dejar su hogar en 1467 para dedicarse a la vida eremítica. Se instaló en el escarpado paraje de Ranft, muy cerca de su casa, donde vivió durante dos décadas en una humilde celda, vistiendo ásperas ropas y sobreviviendo milagrosamente sin ingerir alimentos ni bebidas, nutriéndose únicamente de la Eucaristía.
Conocido por el pueblo como «Bruder Klaus» (Hermano Klaus), se convirtió en un consejero espiritual muy buscado, predicando la paz y la misericordia con un lenguaje sencillo pero profundo. Aunque buscaba la soledad, su influencia fue decisiva para la historia de su nación: en 1481, su intervención en la Dieta de Stans evitó una guerra civil fratricida, lo que le valió el título de «Padre de la Patria». Falleció en su celda en 1487, el día de su 70 cumpleaños, y fue canonizado por el Papa Pío XII en 1947, siendo recordado como uno de los grandes místicos de la Iglesia.
