Santísima Virgen de los Dolores

La memoria de Nuestra Señora de los Dolores, fijada definitivamente el 15 de septiembre por San Pío X para unirla a la Exaltación de la Santa Cruz, recoge una antigua devoción impulsada por la Orden de los Servitas y el himno Stabat Mater, que honra el martirio interior de la Virgen. Al pie del patíbulo, tal como narra el Evangelio de Juan, María se mantuvo firme en su fidelidad mientras Jesús la llamaba «Mujer» —revelándola como la Nueva Eva— y la entregaba al discípulo amado, constituyéndola así Madre de la Iglesia. Cumpliendo la profecía de Simeón sobre la espada que atravesaría su alma, María se presenta no solo como la madre sufriente, sino como la primera y más perfecta discípula, modelo de fortaleza y acogida de la voluntad divina en medio del dolor redentor.
San Nicomedes, mártir en la via Nomentana
En la época de Domiciano, en el siglo I, el sacerdote romano Nicomedes fue descubierto sepultando a cristianos víctimas de persecución. Arrestado, se negó a sacrificar a los dioses paganos, fue asesinado y arrojado al Tíber. Su cuerpo, recuperado por un clérigo, fue sepultado en la Vía Nomentana.
