San Maximiliano M. Kolbe, sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir

San Maximiliano María Kolbe, nacido en Polonia en 1894, transformó su lucha vital contra la tuberculosis en un motor de evangelización global, fundando la «Milicia de la Inmaculada» y la ciudad-convento de Niepokalanów, desde donde utilizó la prensa moderna para difundir la devoción mariana extendiendo su misión hasta Japón. Tras la invasión nazi, convirtió su obra en un refugio para miles de perseguidos y judíos, caridad heroica que precipitó su arresto y deportación al campo de exterminio de Auschwitz. Allí, marcado con el número 16670, ofreció el testimonio supremo del amor sacerdotal al intercambiarse voluntariamente por un padre de familia condenado al búnker del hambre; tras dos semanas en las que transformó los lamentos de la celda en oraciones, fue ejecutado con una inyección de fenol el 14 de agosto de 1941, sellando su vida con las palabras «Ave María».
San Eusebio, romano, fundador de la Iglesia homónima en la colina del Esquilino
Sacerdote romano en la época de Constancio II, Eusebio reprochó al Papa Liberio su exagerada laxitud ante el arrianismo del emperador. Constancio II lo encarceló por siete meses en un calabozo, donde murió el 14 de agosto del 353. Tiempo después le fue dedicada la homónima basílica en el Esquilino.
San Alfredo

Alfredo nació en una rica familia de Colonia en el siglo IX. De monje benedictino se hizo sacerdote y luego fue obispo de Hildesheim en 850. Como un buen pastor, se ocupó de la evangelización y de la construcción de nuevas iglesias y conventos. Fue un hombre de confianza de Ludovico el Germánico.
