San Efrén, diácono y doctor de la Iglesia

San Efrén el Sirio, nacido en Nísibis en el año 306, es venerado como Doctor de la Iglesia y conocido como la «lira del Espíritu Santo» por su capacidad única para unir la profundidad teológica con la belleza poética en sus himnos y escritos. Tras sufrir la persecución de su padre pagano por abrazar el Evangelio a temprana edad, fue bautizado a los dieciocho años y fundó una escuela bíblica, llegando a participar en el Concilio de Nicea y destacando posteriormente como un valiente resistente durante los asedios persas a su ciudad natal. Obligado a trasladarse a Edesa, continuó allí su prolífica labor intelectual utilizando la paradoja y la imagen para explicar los misterios de la fe, pero sin descuidar nunca la caridad práctica, organizando ayuda humanitaria durante las hambrunas y asistiendo personalmente a los enfermos de peste. Fue precisamente el cuidado de estos infectados lo que le causó la muerte en el año 373, culminando así una vida de servicio ejemplar como diácono que supo armonizar la erudición con la entrega al prójimo.

Beata Anna María Taigi, madre de familia

Esposa ejemplar y madre de siete hijos, terciaria de la Orden de la SantísimaTrinidad, Ana María Taigi permanece al cuidado de su marido a pesar de los malos tratos injustamente sufridos. No descuida las obras de caridad hacia los pobres y los enfermos. Originaria de Siena, murió en Roma en 1837.  

Santos Primo y Feliciano, mártires

Hermanos originarios de la Sabina, mártires de las persecuciones de Diocleciano y Maximiano. Durante el pontificado de Teodoro I, sus restos fueron trasladados a Roma en el año 645, desde la via Nomentana distante 15 millas, hasta el templo de San Esteban Protomártir, en el Monte Celio en Roma.