San José, Esposo de la Virgen María, patrón de la Iglesia Universal

El Evangelio de Mateo presenta a San José fundamentalmente como un hombre justo. Ante el embarazo inexplicable de María, priorizó la seguridad de ella sobre su propio orgullo, planeando repudiarla en secreto para evitarle la lapidación, hasta que un ángel le reveló el origen divino del Niño y le infundió valor para aceptarla sin temor.
Su vida estuvo definida por una obediencia constante y confiada a la voluntad divina. Guiado por los mensajes del ángel, no solo tomó a María como esposa, sino que huyó con su familia a Egipto para escapar de la persecución de Herodes, viéndose obligado a empezar de cero en tierra extranjera trabajando como artesano, para finalmente regresar a Nazaret cuando fue seguro.
Como padre putativo, José amó, protegió y educó a Jesús con ternura, asumiendo la vertiginosa tarea de guiar al Hijo de Dios. Tuvo que aprender, como en el episodio del templo a los doce años, que Jesús pertenecía a una misión superior. La tradición sostiene que murió antes de la vida pública de Cristo, asistido por Jesús y María, lo que lo convierte en el protector de los moribundos, pues representa la gracia de partir de este mundo en la compañía de Dios y de su Madre.
