San Biagio, obispo de Sebastes y mártir

Médico en Armenia, más tarde obispo, según antiguos relatos realizó numerosos milagros, entre los cuales la curación de un muchacho de una espina de pez clavada en la tráquea. Por no haber renegado la fe, fue despellejado vivo en el 316. Es invocado por el dolor de garganta.
San Ansgario (Oscar), obispo de Hamburgo y Brema, apóstol de la Escandinavia



Gran erudito y monje benedictino formado desde joven en la Abadía de Corbie, Oscar ejerció como maestro en Sajonia antes de emprender su histórica misión en el Gran Norte. En 826 partió hacia Dinamarca acompañando al recién bautizado rey Harald, pero tras el derrocamiento del soberano, continuó su labor en Suecia junto al monje Vittmaro. Allí, gracias a la tolerancia del rey local, su predicación obtuvo tales frutos que el emperador Luis el Piadoso impulsó la creación de una sede eclesiástica en Hamburgo, consagrando a Oscar como su primer obispo.
La situación cambió drásticamente tras la muerte del emperador, cuando las invasiones normandas devastaron el norte de Europa y alcanzaron Hamburgo, obligando al obispo a refugiarse en Bremen. En esta ciudad pasó sus últimos años, dedicándose a su labor episcopal y, según la tradición, a la elaboración de una Biblia para los pobres, de la cual se conservan fragmentos. Falleció en el año 865 sin ver la plena cristianización de la región, pero con la satisfacción de haber sembrado la primera semilla de la fe en aquellas tierras septentrionales.
