San Hilario, obispo de Poitiers y doctor de la Iglesia

Aunque los detalles biográficos sobre San Hilario de Poitiers son escasos en comparación con su vasta producción teológica, se sabe que nació en una familia acomodada galo-romana y pagana, recibiendo una sólida formación literaria. Su conversión al cristianismo, que él mismo describió como el hallazgo del sentido del destino humano, se produjo tras la lectura del prólogo del Evangelio de Juan. Ya en la edad adulta, estando casado y con una hija, recibió el bautismo y fue elegido obispo de Poitiers entre los años 353 y 354, iniciando así una trayectoria que le valdría el título de Defensor de la Fe.
Su ministerio se desarrolló en un contexto histórico convulso, marcado por el pluralismo religioso y la expansión de herejías como el arrianismo, que negaban la divinidad de Jesús. Hilario combatió estos errores con coraje, sosteniendo que Cristo solo puede ser salvador si es verdadero Dios y verdadero hombre. Esta firme defensa de la ortodoxia trinitaria lo llevó a enfrentarse al emperador Constancio, quien, instigado por las acusaciones de Saturnino de Arlés, lo desterró a Frigia, en la actual Turquía. Lejos de amedrentarse, durante sus cuatro años de exilio escribió obras fundamentales y una súplica al emperador para defenderse públicamente.
Paradójicamente, fueron los propios arrianos quienes propiciaron su regreso a Poitiers para alejarlo de Oriente, siendo recibido triunfalmente en su patria. Allí retomó su actividad pastoral y apoyó a san Martín de Tours en la fundación del monasterio de Ligugé para contrarrestar la herejía. Falleció en el año 367, dejando un legado que incluye himnos doctrinales y el comentario en lengua latina más antiguo sobre el Evangelio de Mateo. Siglos más tarde, Benedicto XVI rescataría su enseñanza esencial: la convicción de que Dios no admite componendas, pues solo sabe ser amor y Padre en su totalidad.
San Remigio, obispo de Reims



Nacido como ciudadano romano, Remigio vivió como obispo cristiano en Reims, en una Galia ya invadida por los francos y entre arrianos y paganos. Un evangelizador incansable por más de 70 años, logró convertir y bautizar al Rey Clodoveo en la Navidad del 1500. Murió en el 533 en olor a santidad.
