Noveno Día de la Novena a San Josemaría Escrivá de Balaguer: Cristo, María y la Iglesia
Así resumía San Josemaría los grandes amores de su corazón y los grandes amores que deseaba ardientemente que todos tuvieran: Cristo, María y la Iglesia.
Jesucristo, con su humanidad santísima, es el Camino, la Verdad y la Vida, como Él mismo lo declaró. Para nosotros la consideración de la humanidad santísima de Cristo, nos conduce a adorar su divinidad; y unidos a Él, movidos por el Espíritu Santo, llegamos hasta el Padre. El cristiano, bautizado en el nombre de las tres divinas Personas, debe buscarlas a lo largo de la vida, tratarlas, como Único e indivisible Dios en la Trinidad de las Personas.
María Santísima, Madre de Cristo y Madre nuestra, nos hermana con Jesús, nos enseña siempre a hacer lo que Él nos diga. Ella es el modelo perfecto de discípulo del Salvador, ella nos precede en el peregrinaje de la fe. Por esto, San Josemaría escribió: «A Jesús siempre se va y se “vuelve” por María». (Camino, n. 495).
La auténtica devoción a la Virgen Santísima consiste sobre todo en tratar de conocerla; y para esto, contemplar cuanto de ella sabemos por los Santos Evangelios, la Tradición de la Iglesia y las enseñanzas del Magisterio. Si la conocemos, la amaremos como Madre perfectísima y trataremos de imitarla. También hemos de confiar plenamente en su bondadosísima protección y amparo, recurriendo a ella en nuestras necesidades, y apoyándonos en su intercesión poderosa. Jesús hizo el primer milagro en Caná a petición de María, y seguirá escuchando las súplicas de la Santísima Virgen a favor de sus hijos.
El amor a la Iglesia nos ha de llevar «a servirla como quiere ser servida», decía San Josemaría. Toda su vida fue una heroica entrega al servicio sacrificado y humilde de la Iglesia. Ese amor a la Iglesia se expresa principalmente en la devoción, la docilidad y cariño por el Santo Padre, Vicario de Cristo, único Pastor universal.
Textos de san Josemaría
«¡Madre! –Llámala fuerte, fuerte. –Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha»
Camino, n. 516
Oración
Te pedimos, Señor, que imitando a San Josemaría y con su intercesión, conozcamos cada vez más la santísima humanidad de Jesucristo; que amemos cada vez más a Santa María, a la Iglesia y al Papa; y que acogiéndonos siempre a la maternal protección de la Virgen, nos comportemos como hijos fieles de la Iglesia. Amén.
Jaculatoria
«Gracias, Dios mío, por el amor al Papa que has puesto en mi corazón». (Camino, n. 573)
