Santos Cirillo, monje y Metodio, obispo, patrones de Europa

Nacidos en Tesalónica con apenas dos años de diferencia, los hermanos Metodio y Cirilo siguieron caminos iniciales distintos: el primero como hábil administrador imperial y el segundo como un destacado erudito en Constantinopla. Sin embargo, sus vidas convergieron en la misión evangelizadora, primero con los jázaros y, de manera decisiva, en la Gran Moravia en el año 863.
Su mayor legado surgió de la necesidad de comunicar las Escrituras a los pueblos eslavos, para lo cual inventaron un nuevo alfabeto, el glagolítico, precursor del cirílico, basado en el cursivo griego. Esta extraordinaria innovación les valió el reconocimiento del Papa en Roma. Cirilo falleció poco después, en 869, tras hacerse monje, mientras que Metodio continuó la labor como obispo, enfrentando hostilidades pero asegurando la traducción de los textos sagrados hasta su muerte en 885. En 1980, Juan Pablo II los proclamó Patronos de Europa en reconocimiento a su obra evangelizadora y cultural.
