Santa Isabel Ana Bayley viuda de Seton, H.C., fundadora de las Hermanas de la Caridad de San José

Nacida en Nanterre entre el 411 y el 416 en el seno de una familia de la nobleza galo-romana, la vocación de Genoveva se reveló tempranamente gracias a un encuentro providencial en el año 429 con San Germán de Auxerre. Mientras este se dirigía a Britania para combatir el pelagianismo, reconoció en la joven una llamada especial y le propuso consagrarse como esposa de Cristo, ofrecimiento que ella aceptó sin dudar. Desde entonces, adoptó una vida de estricta ascesis, ayuno y oración, llegando a recluirse anualmente desde la Epifanía hasta el Jueves Santo en la casa paterna.
Su liderazgo espiritual fue crucial en el año 451, cuando la amenaza de los hunos de Atila aterrorizó París. Mientras muchos habitantes planeaban huir, ella exhortó a la resistencia y a la confianza en Dios, declarando que si los hombres no podían luchar, las mujeres rezarían hasta ser escuchadas. Aunque su postura audaz provocó que algunos pidieran su muerte, la ciudad finalmente resistió y los invasores se desviaron hacia Orleans, donde fueron derrotados. Años más tarde, durante el asedio franco, Genoveva se opuso con valentía a los invasores, aunque profetizó que la llegada de Quilderico I ayudaría a la expansión de la fe entre los bárbaros.
Ante la grave hambruna que azotó a la población, la santa no se quedó de brazos cruzados y encabezó una expedición de once barcas por el río Sena hasta Troyes. Durante el viaje realizó diversos milagros, como la curación de la esposa paralizada de un oficial romano y la devolución de la vista a varios ciegos. En agradecimiento, obtuvo una gran cantidad de grano que transportó de vuelta a París, encargándose personalmente de distribuirlo y cocer pan para los pobres. Falleció alrededor del año 500 y, desde entonces, es invocada por los parisinos como protectora contra las grandes calamidades como la peste y el hambre.
