Santa Emilia de Vialar

Santa Emilia de Vialar, impulsada por un ardiente deseo de servir a los pobres y educar a las niñas, transformó su vocación en una obra universal al fundar en la Navidad de 1832 la Congregación de las Hermanas de San José de la Aparición. Desde sus inicios en Gaillac y con el apoyo del arzobispo de Albi, desafió la pobreza y las persecuciones para expandir su carisma misionero más allá de las fronteras de Francia, logrando establecer en vida cuarenta y dos casas que abarcaban desde el norte de África hasta Birmania. Fallecida en 1856 en Marsella y canonizada por Pío XII en 1951, su legado de entrega a «todas las miserias» perdura hoy a través de su instituto presente en los cinco continentes.
