San Valentín, mártir en la via Flaminia

El Martirologio Romano conmemora el 14 de febrero a dos figuras distintas bajo el nombre de San Valentín: un presbítero romano y un obispo de Terni, aunque las grandes similitudes entre sus historias —ambos decapitados en la Vía Flaminia tras realizar curaciones milagrosas y lograr conversiones— sugieren a los historiadores que se trata en realidad de un único mártir.

La historia del presbítero (c. 270) relata cómo devolvió la vista a una niña ciega antes de ser ejecutado por orden de Claudio «El Gótico». Por su parte, el relato del obispo (c. 347) narra la curación de un joven con deformidad física y la conversión del hijo del Prefecto de Roma, lo que le costó la vida siendo ejecutado en secreto por este último.

Finalmente, su título como Patrono de los enamorados no deriva de estas actas de martirio, sino de la tradición medieval impulsada por los monjes benedictinos y la literatura de Geoffrey Chaucer. Ellos vincularon su festividad con el despertar de la primavera y el momento en que la naturaleza renace y las aves inician su cortejo.