San JUAN N. NEUMANN, OBISPO DE FILADELFIA EN LOS ESTADOS UNIDOS

Nacido en 1811 en un pueblo de Bohemia, Juan Nepomuceno Neumann fue un estudiante brillante que, durante su estancia en el seminario de Budweis, sintió la llamada misionera hacia los Estados Unidos, una tierra de inmigrantes necesitada de atención espiritual. Dado que su ordenación se retrasaba en su país por el exceso de clérigos, decidió partir en 1836 con escasos recursos y sin el valor de despedirse de su madre, desembarcando en Nueva York con apenas un dólar en el bolsillo. Allí, el obispo local, consciente de su sólida formación, lo ordenó sacerdote en apenas una semana y lo incardinó en una vasta diócesis donde se entregó a la misión recorriendo enormes distancias a caballo o a pie para llevar los sacramentos a los lugares más remotos, convencido de que solo un sacerdote capaz de soportar grandes penurias podía servir en aquella región.
En 1842 ingresó en los Padres Redentoristas, convirtiéndose en su primera vocación americana, y para 1852 fue nombrado obispo de Filadelfia, la diócesis más grande del país en aquel entonces. En una ciudad industrial marcada por la llegada de inmigrantes pobres y los disturbios anticatólicos, Neumann vivió en extrema austeridad, poseyendo un solo par de botas y utilizando medios de transporte rudimentarios. Su celo pastoral lo llevó a aprender múltiples idiomas, incluido el gaélico, para poder confesar a todos sus fieles, y a preocuparse profundamente por la educación, creando el primer sistema escolar diocesano que pasó de tener una sola escuela a contar con doscientas. Consumido por el amor a su gente, falleció repentinamente el 5 de enero de 1860 al sufrir un colapso en plena calle, dejando a los cuarenta y ocho años un legado inmenso como constructor de la Iglesia.
