San Jose María Escrivá de Balaguer, sacerdote, fundador del Opus Dei

San Josemaría Escrivá de Balaguer, cuya vocación se despertó a los dieciséis años ante la conmovedora visión de las huellas de unos carmelitas descalzos en la nieve, decidió hacerse sacerdote para descubrir y cumplir la voluntad divina, compaginando sus estudios eclesiásticos con los de derecho. Tras su ordenación en 1925 y un primer ministerio entre los pobres de Zaragoza, se trasladó a Madrid donde, el 2 de octubre de 1928, recibió la iluminación fundacional del Opus Dei, entendiendo que su misión era abrir un camino de santificación en la vida ordinaria y el trabajo profesional para personas de toda raza y condición. A pesar de las persecuciones durante la Guerra Civil española y de la novedad de su carisma —considerado por algunos adelantado un siglo a su tiempo por la falta de encaje jurídico inicial—, logró la aprobación canónica definitiva tras establecerse en Roma en 1946 y ganarse la estima de Pío XII. Apoyado únicamente en la gracia de Dios y el buen humor, impulsó una expansión mundial de la Obra hasta su muerte en 1975, siendo canonizado por Juan Pablo II en 2002.
