Prueba form boda

    1. Ritos Iniciales

    Estos ritos son explicativos y fijos. El sacerdote os dará la bienvenida...

    1. Primera Lectura (Antiguo Testamento)

    HERMANOS:
    Nosotros no debemos buscar la satisfacción propia.
    Que cada uno de nosotros busque agradar al prójimo en lo
    bueno y para edificación suya. Tampoco Cristo buscó su
    propio agrado.
    Que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener entre vosotros los mismos sentimientos, según Cristo
    Jesús; de este modo, unánimes, a una voz, glorificaréis al
    Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
    Por eso, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para
    gloria de Dios.
    Que el Dios de la esperanza os colme de alegría y de paz
    viviendo vuestra fe, para que desbordéis de esperanza
    por la fuerza del Espíritu Santo.

    Dijo Dios:
    «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza.
    que domine los peces del mar, las aves del cielo, los gana-
    dos y los reptiles de la tierra».
    Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios 10
    creó, varón y mujer los creó.
    Dios los bendijo; y les dijo Dios:
    «Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y someted-
    la; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos
    los animales que se mueven sobre la tierra».
    Vio Dios todo 10 que había hecho, y era muy bueno.
    Palabra de Dios.


    EL Señor Dios se dijo:
    «No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude».
    Entonces el Señor Dios modeló de la tierra todas las bestias
    del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó a Adán, para ver qué nombre es ponla. Y cada cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera.
    Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase.
    Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne.
    Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán.
    Adán dijo:
    «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!
    Su nombre será «mujer», porque ha salido del varón», Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
    Palabra de Dios.

    En aquellos días, el criado de Abrahán dijo a Labán:
    «Bendigo al Señor, Dios de mi amo Abrahán, que me ha
    guiado por el camino justo, para llevar al hijo de mi amo la
    hija de su hermano. Ahora, pues, si queréis ser benévolos y
    leales con mi amo, decídmelo; y si no, decídmelo también
    para actuar en consecuencia».
    Labán y Betuel le contestaron:
    «EI asunto viene del Señor; nosotros no podemos responderte
    bien o mal. Ahí tienes a Rebeca, tómala y vete, y sea
    la mujer del hijo de tu amo, como el Señor ha dicho»,
    Llamaron a Rebeca y le preguntaron:
    «¿Quieres ir con este hombre?».
    Ella respondió:
    «Sí».
    Entonces despidieron a su hermana Rebeca, a su nodriza
    criado de Abrahán Y a sus acompañantes. Y bendijeron
    «Tú eres nuestra hermana,
    crece mil y mil veces;
    que tu descendencia someta
    el poder de sus enemigos».
    Rebeca y sus doncellas se levantaron, montaron en los
    camellos y siguieron al hombre. Así el criado de Abrahán
    Isaac había vuelto del pozo de Lajay Roi. Por entonces
    habitaba en la región del Negueb.
    Una tarde, salió a pasear por el campo y, alzando la vista,
    vio acercarse unos camellos.
    También Rebeca alzó la vista y, al ver a Isaac, bajó del
    camello. Ella dijo al criado:
    «¿Quién es aquel hombre que viene por el campo en
    dirección a nosotros?».
    Respondió el criado:
    «Es mi amo».
    Entonces ella tomó el velo y se cubrió.
    EI criado le contó a Isaac todo 10 que había hecho.
    Isaac la condujo a la tienda de su madre Sara, la tomó por es-
    posa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.
    Palabra de Dios


    En aquellos días, Ragüel, con lágrimas en los ojos, besó
    a Tobías y le dijo:
    «Bendito seas, hijo. Tienes un padre bueno y noble. ¡Qué
    desgracia que un hombre tan honrado y generoso se haya
    quedado ciego!».
    Y echándose al cuello de su pariente Tobías, lloró de nuevo.
    También lloraban Edna, su mujer, y Sara, su hija.
    Entonces Ragüel sacrificó un carnero y los hospedó
    con suma cordialidad.
    Después de bañarse y lavarse las manos, se sentaron la
    mesa. Tobías dijo entonces a Rafael:
    «Hermano Azarías, di a Ragüel que me dé por mujer a mi
    pariente Sara».
    Ragüel lo oyó y dijo al joven:
    «Come, bebe y disfruta esta noche. Tú eres quien más
    derecho tiene a casarse con Sara. No podría yo dársela
    a otro, puesto que tú eres el pariente más próximo. Pero
    debo decirte la verdad, hijo. Ya se la he dado en matrimonio
    a siete parientes y todos murieron la noche de la
    boda. Ahora, hijo, come y bebe, que el Señor se cuidará
    de vosotros».
    Pero Tobías insistió:
    «No comeré ni beberé hasta que tomes una decisión
    sobre 10 que te he pedido».
    Ragüel respondió:
    «De acuerdo. Te la doy por esposa según 10 prescrito
    en la ley de Moisés. Dios ordena que sea tuya. Recíbela.
    Desde ahora sois marido y mujer. Tuya es desde hoy para
    siempre. Hijo, que el Señor del cielo os ayude esta noche
    y os conceda misericordia y paz».
    Llamó Ragüel a su hija Sara y, cuando ella estuvo presente,
    la tomó de la mano y se la entregó a Tobías, diciendo:
    «Tómala por mujer según 10 previsto y ordenado en la ley
    de Moisés. Tómala y llévala con bien a la casa de tu padre.
    Que el Dios del cielo os conserve en paz y prosperidad».
    Llamó luego a la madre, mandó traer una hoja de papel y
    escribió el contrato de matrimonio: Sara era entregada
    por mujer a Tobías según 10 prescrito en la ley de Moisés.
    Después de esto comenzaron a cenar.

    Al final de las bodas, Tobías dijo a Sara:
    «Levántate, mujer. Vamos a rezar pidiendo a nuestro
    Señor que se apiade de nosotros y nos proteja».
    Ella se levantó, y comenzaron a suplicar la protección del
    Señor. Tobías oró así:
    «Bendito seas, Dios de nuestros padres
    y bendito tu nombre por siempre.
    Que por siempre te alaben
    los cielos y todas tus criaturas.
    Tú creaste a Adán y le diste
    a Eva, su mujer, corno ayuda y apoyo.
    De ellos nació la estirpe humana.
    Tú dijiste: «No es bueno que el hombre esté solo;
    hagámosle una ayuda semejante a él»,
    Al casarme ahora con esta mujer,
    no lo hago por impuro deseo,
    sino con la mejor intención.
    Ten misericordia de nosotros
    y haz que lleguemos juntos a la vejez».
    Los dos dijeron:
    «Amén, amén».

    Palabra de Dios.

    Una mujer fuerte, ¿quién la hallará?
    Supera en valor a las perlas.
    Su marido se fía de ella,
    pues no le faltan riquezas.
    Le trae ganancias, no pérdidas,
    todos los días de su vida.
    Busca la lana y el lino
    y los trabaja con la destreza de sus manos.
    Aplica sus manos al huso,
    con sus dedos sostiene la rueca.
    Abre sus manos al necesitado
    y tiene sus brazos al pobre.
    Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura;
    la que teme al Señor merece alabanza.
    Cantadle por el éxito de su trabajo,
    que sus obras la alaben en público.
    Palabra de Dios.

    ¡La voz de mi amado!
    Vedlo, aquí llega,
    saltando por los montes,
    brincando por las colinas.
    Es mi amado un gamo,
    parece un cervatillo.
    Vedlo parado tras la cerca,
    mirando por la ventana,
    atisbando por la celosía.
    Habla mi amado y me dice:
    «Levántate, amada mía,
    hermosa mía y ven.
    Paloma mía, en las oquedades de la roca,
    en el escondrijo escarpado,
    déjame ver tu figura,
    déjame escuchar tu voz:
    es muy dulce tu voz
    y fascinante tu figura».
    Mi amado es mío y yo suya.
    Él me dice:
    «Grábame como sello en tu corazón,
    grábame como sello en tu brazo,
    porque es fuerte el amor como la muerte,
    es cruel la pasión como el abismo;
    sus dardos son dardos de fuego,
    llamaradas divinas.
    Las aguas caudalosas no podrán
    apagar el amor,
    ni anegarlo los ríos».
    Palabra de Dios.

    GRÁBAME como sello en tu corazón,
    grábame como sello en tu brazo,
    porque es fuerte el amor como la muerte,
    es cruel la pasión como el abismo;
    sus dardos son dardos de fuego,
    llamaradas divinas.
    Las aguas caudalosas no podrán
    apagar el amor,
    ni anegarlo los ríos.
    Quien quisiera comprar el amor
    con todas las riquezas de su casa,
    sería sumamente despreciable.
    Palabra de Dios.

    DICHOSO el marido de una mujer buena,
    el número de sus días se duplicará.
    Mujer valerosa es la alegría de su marido,
    él vivirá en paz todos los años de su vida.
    Una mujer buena es una herencia valiosa
    que toca en suerte a los que temen al Señor:
    sean ricos o pobres, su corazón estará contento
    y llevarán siempre la alegría en el rostro.
    EI encanto de la mujer complace a su marido,
    y su ciencia 10 reconforta.
    La mujer silenciosa es un don del Señor,
    la mujer bien educada no tiene precio.
    La mujer honesta duplica su encanto,
    es incalculable el valor de la que sabe controlarse.
    Sol que sale por las alturas del Señor
    es la belleza de la mujer buena en su casa bien ordenada.
    Palabra de Dios.

    ESTO dice el Señor:
    «Construid casas y habitadlas, plantad huertos y comed
    sus frutos. Tomad esposas y engendrad hijos e hijas, tomad
    esposas para vuestros hijos y dad vuestras hijas en matrimonio
    para que engendren hijos e hijas. Multiplicaos allí y
    no disminuyáis. Buscad la prosperidad del país adonde os
    he deportado y rogad por él al Señor, porque su prosperidad
    será la vuestra».
    Palabra de Dios.

    Ya llegan días —oráculo del Señor— en que haré con la
    casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No
    será una alianza como la que hice con sus padres, cuando
    los tomé de la mano para sacarlos de Egipto.
    Esta será la alianza que haré con ellos después de aquellos
    días —oráculo del Señor—: Pondré mi ley en su interior y
    la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán
    mi pueblo. Ya no tendrán que enseñarse unos a otros diciendo:
    «Conoced al Señor», pues todos me conocerán,
    desde el más pequeño al mayor —oráculo del Señor—
    Palabra de Dios.

    «ESTO dice el Señor:
    «Yo la persuado,
    la llevo al desierto, le hablo al corazón.
    Allí responderá como en los días de su juventud,
    como el día de su salida de Egipto.
    Me desposaré contigo para siempre,
    me desposaré contigo
    en justicia y en derecho,
    en misericordia y en ternura,
    me desposaré contigo en fidelidad
    y conocerás al Señor».
    Palabra de Dios.

    2. Salmo Responsorial

    R. La misericordia del Señor llena la tierra.

    V. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
    el pueblo que él se escogió como heredad.
    Los ojos del Señor están puestos en quien 10 teme,
    en los que esperan su misericordia. R.

    V. Nosotros aguardamos al Señor:
    él es nuestro auxilio y escudo;
    con él se alegra nuestro corazón,
    en su santo nombre confiamos. R.

    V. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
    como 10 esperamos de ti. R.

    Gustad y ved qué bueno es el Señor.

    V. Bendigo al Señor en todo momento,
    su alabanza está siempre en mi boca;
    mi alma se gloría en el Señor:
    que los humildes 10 escuchen y se alegren. R.

    V. Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
    ensalcemos juntos su nombre.
    Yo consulté al Señor, y me respondió,
    me libró de todas mis ansias. R.

    V. Contempladlo y quedaréis radiantes.
    vuestro rostro no se avergonzará.
    Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
    y lo salva de sus ansias. R.

    V. EI ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen
    y los protege.
    Gustad y ved qué bueno es el Señor,
    dichoso el que se acoge a él. R.

    R. ¡Que llega e esposo, salid al encuentro de Cristo, el Señor!
    V. Escucha, hija, mira: inclina el oído,
    olvida tu pueblo y la casa paterna;
    prendado está el rey de tu belleza:
    póstrate ante él, que él es tu señor. R.

    V. Ya entra la princesa, bellísima,
    vestida de perlas y brocado;
    la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
    la siguen sus compañeras. R.

    V. Las traen entre alegría y algazara,
    van entrando en el palacio real.
    «A cambio de tus padres tendrás hijos,
    que nombrarás príncipes por toda la tierra». R.

    R. El Señor es compasivo y misericordioso.

    V. Bendice, alma mía, al Señor,
    y todo mi ser a su santo nombre.
    Bendice, alma mía, al Señor,
    y no olvides sus beneficios. R.

    V. El Señor es compasivo y misericordioso,
    lento a la ira y rico en clemencia.
    Como un padre siente ternura por sus hijos,
    siente el Señor ternura por los que temen. R.
    V. La misericordia del Señor
    dura desde siempre y por siempre,
    para aquellos que lo temen;
    su justicia pasa de hijos a nietos:
    para los que guardan la alianza. R.

    R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Seño
    V. Dichoso quien teme al Señor
    y ama de corazón sus mandatos.
    Su linaje será poderoso en la tierra,
    la descendencia del justo será bendita. R.

    V. En su casa habrá riquezas y abundancia,
    su caridad dura por siempre.
    En las tinieblas brilla como una luz
    el que es justo, clemente y compasivo. R.

    V. Dichoso el que se apiada y presta,
    y administra rectamente sus asuntos,
    porque jamás vacilará.
    EI recuerdo del justo será perpetuo.
    No temerá las malas noticias. R.

    V. Su corazón está firme en el Señor.
    Su corazón está seguro, sin temor,
    hasta que vea derrotados a sus enemigos. R.

    V. Reparte limosna a los pobres;
    su caridad dura por siempre
    y alzará la frente con dignidad. R.

    R. Dichosos los que temen al Señor.

    V. Dichoso el que teme al Señor
    y sigue sus caminos.
    Comerás del fruto de tu trabajo,
    serás dichoso, te irá bien. R.

    V. Tu mujer, como parra fecunda,
    en medio de tu casa;
    tus hijos, como renuevos de olivo,
    alrededor de tu mesa.
    V. Esta es la bendición del hombre
    que teme al Señor
    Que el Señor te bendiga desde Sion,
    que veas la prosperidad de Jerusalén
    iodos los días de tu vida. R.

    R. El Señor es bueno con todos.
    V. EI Señor es clemente y misericordioso,
    lento a la cólera y rico en piedad;
    el Señor es bueno con todos,
    es cariñoso con todas sus criaturas. R.

    V. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
    que te bendigan tus fieles.
    Los ojos de todos te están aguardando,
    tú les das la comida a su tiempo. R.

    V. EI Señor es justo en todos sus caminos,
    es bondadoso en todas sus acciones.
    Cerca está el Señor de los que 10 invocan,
    de los que 10 invocan sinceramente. R.

    R. Alaben el nombre del Señor.
    V. Alabad al Señor en el cielo,
    alabad al Señor en 10 alto.
    Alabadlo todos sus ángeles;
    alabadlo todos sus ejércitos. R.

    V. Alabadlo, sol y luna;
    alabadlo, estrellas lucientes.
    Alabadlo, espacios celestes
    y aguas que cuelgan en el cielo. R.

    V. Montes y todas las sierras,
    árboles frutales y cedros,
    fieras y animales domésticos,
    reptiles y pájaros que vuelan. R.

    V. Reyes del orbe y todos los pueblos,
    príncipes y jueces del mundo,
    los jóvenes y también las doncellas,
    los ancianos junto con los niños,
    alaben el nombre del Señor. R.

    V. Su majestad sobre el cielo y la tierra.
    EI acrece el vigor de su pueblo.
    Alabanza de todos sus fieles,
    de Israel, su pueblo escogido. R.

    R. Alaben el nombre del Señor

    3. Segunda Lectura (Nuevo Testamento)

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

    HERMANOS:
    Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
    EI que no se reservó a su propio Hijo, sino que 10
    entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con
    él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que
    justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió,
    más todavía, resucitó y está a la derecha de Dios y que
    además intercede por nosotros? ¿Quién nos separará del
    amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?,
    ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?
    Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que
    nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte,
    ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro,
    ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra
    criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado
    en Cristo Jesús, nuestro Señor.

    Palabra de Dios.

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

    Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a
    que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo,
    santo, agradable a Dios; este es vuestro culto espiritual.
    Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la
    renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es
    la voluntad de Dios, qué es 10 bueno, 10 que le agrada, 10
    perfecto.
    Que vuestro amor no sea fingido; aborreciendo 10 malo,
    apegaos a 10 bueno.
    Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a
    los otros más que a sí mismo; en la actividad, no seáis ne-
    gligentes; en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo
    constantemente al Señor.
    Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la
    tribulación, sed asiduos en la oración; compartid las ne-
    cesidades de los santos; practicad la hospitalidad.
    Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis.
    Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran.
    Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin
    pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la
    gente humilde. No os tengáis por sabios.
    Anadie devolváis mal por mal. Procurad 10 bueno ante toda
    la gente. En la medida de 10 posible y en lo que dependa
    de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo.

    Palabra del Señor

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

    Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a
    que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo,
    santo, agradable a Dios; este es vuestro culto espiritual.
    y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación
    de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad
    de Dios, qué es 10 bueno, 10 que le agrada, 10 perfecto.
    Que vuestro amor no sea fingido; aborreciendo 10 malo,
    apegaos a 10 bueno.
    Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a
    los otros más que a sí mismo; en la actividad, no seáis negligentes;
    en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo
    constantemente al Señor.
    Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la
    tribulación, sed asiduos en la oración; compartid las necesidades
    de los santos; practicad la hospitalidad.

    Palabra de Dios

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

    Hermanos:
    Nosotros no debemos buscar la satisfacción propia.
    Que cada uno de nosotros busque agradar al prójimo en 10
    bueno y para edificación suya. Tampoco Cristo buscó su
    propio agrado.
    Que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener
    entre vosotros los mismos sentimientos, según Cristo
    Jesús; de este modo, unánimes, a una voz, glorificaréis al
    Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
    Por eso, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para
    gloria de Dios.
    Que el Dios de la esperanza os colme de alegría y de paz
    viviendo vuestra fe, para que desbordéis de esperanza
    por la fuerza del Espíritu Santo.

    Palabra de Dios.

    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

    HERMANOS:
    EI cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor;
    y el Señor, para el cuerpo. Y Dios resucitó al Señor y nos
    resucitará también a nosotros con su poder.
    ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?
    EI que se une al Señor es un espíritu con él.
    Huid de la inmoralidad. Cualquier pecado que cometa el
    hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica
    peca contra su propio cuerpo. ¿Acaso no sabéis que
    vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita
    en vosotros y habéis recibido de Dios?
    Y no os pertenecéis, pues habréis sido comprados a buen precio.
    Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

    Palabra de Dios.

    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

    Hermanos:
    A los casados les ordeno, no yo sino el Señor: que la
    mujer no se separe del marido; pero si se separa, que permanezca
    sin casarse o que se reconcilie con el marido; y
    que el marido no repudie a la mujer.
    A los otros les digo yo, no el Señor: si un hermano tiene
    una mujer no creyente y ella está de acuerdo en vivir con
    él, que no la repudie. Y si una mujer tiene un marido no
    creyente, y él está de acuerdo en vivir con ella, que no
    repudie al marido, pues el marido no creyente se santifica
    por la mujer y la mujer no creyente se santifica por el
    hermano; si fuera de otro modo, vuestros.

    Palabra de Dios.

    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

    HERMANOS:
    Ambicionad los carismas mayores. Y aún os voy a
    mostrar un camino más excelente.
    Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero
    no tengo amor, no sería más que un metal que resuena o
    un címbalo que aturde.
    Si tuviera el don de profecía y conociera todos los secretos
    y todo el saber; si tuviera fe como para mover montañas
    pero no tengo amor, no sería nada.
    Si repartiera todos mis bienes entre los necesitados; si
    entregara mi cuerpo a las llamas, pero no tengo amor, de
    nada me serviría.
    EI amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia,
    no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta;
    no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la
    injusticia, sino que goza con la verdad.
    Todo 10 excusa, todo 10 cree, todo 10 espera, todo 10 so-
    porta.
    EI amor no pasa nunca.

    Palabra de Dios.

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

    HERMANOS:
    Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis
    como pide la vocación a la que habéis sido convocados.
    Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos
    mutuamente con amor, esforzándoos en mantener
    la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un
    solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza
    de la vocación a la que habéis sido convocados.
    Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos,
    que está sobre todos, actúa por medio de todos y está
    en todos.

    Palabra de Dios.

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

    HERMANOS:
    Vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó Por
    nosotros.
    Sed sumisos unos a otros en el temor de Cristo: las mujeres
    a sus maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza
    de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia; él,
    que es el salvador del cuerpo. Como la Iglesia se somete
    a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo.
    Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su
    Iglesia: Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla,
    purificándola con el baño del agua y la palabra, y para
    presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante,
    sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos
    amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.
    Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha
    odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor,
    como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros
    de su cuerpo.
    «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre,
    y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».
    Es este un gran misterio: y yo 10 refiero a Cristo y a la Iglesia.
    En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer
    como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

    Palabra de Dios.

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

    HERMANOS:
    Vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por
    nosotros.
    Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia:
    Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla,
    purificándola con el baño del agua y la palabra, y para
    presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante,
    sino santa e inmaculada. Así deben también los
    maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.
    Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha
    odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor,
    como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros
    de su cuerpo.
    «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre,
    y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».
    Es este un gran misterio: y yo 10 refiero a Cristo y a la Iglesia.

    Palabra de Dios.

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

    HERMANOS:
    Alegraos siempre en el Señor; os 10 repito, alegraos.
    Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. EI Señor
    está cerca.
    Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración
    y en la súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones
    sean presentadas a Dios.
    Y la paz de Dios, que supera todo juicio, custodiará vues-
    tros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
    Finalmente, hermanos, todo 10 que es verdadero, noble,
    justo, puro, amable, laudable, todo 10 que esvirtudomé-
    rito, tenedlo en cuenta.
    Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, po-
    nedlo por obra.
    Y el Dios de la paz estará con vosotros.

    Palabra de Dios.

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.

    HERMANOS:
    Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de
    compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre,
    paciencia.
    sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga
    quejas contra otro. EI Señor os ha perdonado: haced
    vosotros 10 mismo.
    Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la
    unidad perfecta.
    Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis
    sido convocados en un solo cuerpo.
    Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre
    vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con
    toda sabiduría; exhortaos mutuamente.
    Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos
    y cánticos inspirados.
    Y todo 10 que de palabra o de obra realicéis, sea todo en
    nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio
    de él.

    Palabra de Dios.

    Lectura de la carta a los Hebreos.

    HERMANOS:
    Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad:
    por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles.
    Acordaos de los presos como si estuvierais presos con
    ellos; de los que son maltratados como si estuvierais en
    su carne. Que todos respeten el matrimonio; el lecho
    nupcial, que nadie lo mancille.
    Vivid sin ansia de dinero, contentándoos con 10 que tengáis,
    pues él mismo dijo:
    «Nunca te dejaré ni te abandonaré»;
    así tendremos valor para decir:
    «EI Señor es mi auxilio: nada temo».

    Palabra de Dios.

    Lectura de la carta a los Hebreos.

    HERMANOS:
    Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad:
    por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles.
    Acordaos de los presos como si estuvierais presos con
    ellos; de los que son maltratados como si estuvierais en
    su carne. Que todos respeten el matrimonio; el lecho
    nupcial, que nadie lo mancille.
    Vivid sin ansia de dinero, contentándoos con lo que tengáis,
    pues él mismo dijo:
    «Nunca te dejaré ni te abandonar黕
    así tendremos valor para decir:
    «EI Señor es mi auxilio: nada temo».

    Palabra de Dios.

    Lectura de la carta del apóstol san Pedro.

    QUERIDOS hermanos:
    Que las mujeres estén a disposición de sus propios
    maridos, de modo que, si hay algunos que son reacios a la
    Palabra, se convenzan por la conducta de las mujeres y sin
    necesidad de palabras, asombrados, fijándose en vuestra
    conducta intachable y respetuosa.
    Que vuestro adorno no sea lo exterior, los peinados complicados,
    las joyas de oro, ni los vestidos lujosos, sino la
    profunda humanidad del corazón en la incorruptibilidad
    de un espíritu apacible y sereno; eso sí que es valioso
    ante Dios. Pues así se adornaban también antaño las santas
    mujeres que tenían puesta su esperanza en Dios, con
    actitud de disponibilidad para con sus propios maridos;
    por ejemplo, Sara obedeció a Abrahán llamándolo señor:
    vosotras os asemejáis a ella cuando hacéis el bien, pero
    Igualmente, los maridos, en la convivencia con la mujer,
    sabiendo que es más delicada, demuestren estima hacia
    ellas como coherederas que son también de la gracia de
    la vida, para que vuestras oraciones no encuentren obstáculo.
    Y por último, tened todos el mismo sentir, sed solidarios en
    el sufrimiento, quereos como hermanos, tened un corazón
    compasivo y sed humildes.
    No devolváis mal por mal, ni insulto por insulto, sino al contrario, responded con una bendición, porque para esto
    habéis sido llamados, para heredar una bendición.

    Palabra del Señor.

    4. Evangelio

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    2. Liturgia de la Palabra


    Has elegido: CON MISA





    Has elegido: SIN MISA






    3. Consentimientos

    Elegid la fórmula con la que os sentís más identificados.

    4. Oración de los Fieles



    5. Ritos de Comunión y Conclusión

    ℹ️ Nota: Al ser Sin Misa, la comunión será tras el Padre Nuestro.

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