Oraciones al Espíritu Santo

¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina
mi entendimiento, para conocer
tus mandatos: fortalece mi
corazón contra las insidias del
enemigo: inflama mi voluntad…

He oído tu voz, y no quiero
endurecerme y resistir, diciendo:
después…, mañana. Nunc coepi!

¡Ahora!, no vaya a ser que el
mañana me falte.

¡Oh Espíritu de verdad y de
sabiduría, Espíritu de
entendimiento y de consejo,
Espíritu de gozo y de paz!:

quiero lo que quieras, quiero
porque quieres, quiero como
quieras, quiero cuando quieras…

Ven, oh Santo Espíritu

Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus
fieles y enciende en ellos el
fuego de tu amor.

V/. Envía, Señor, tu Espíritu.
R/. Y renovarás la faz de la
tierra.

Oración:
Oh Dios, que habéis instruido
los corazones de los fieles con
la luz del Espíritu Santo,
concedednos según el mismo
Espíritu conocer las cosas
rectas y gozar siempre de sus
divinos consuelos. Por
Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

VENI, Sancte Spiritus

VENI, Sancte Spiritus, reple
tuorum corda fidelium, et tui
amoris in eis ignem accende.
V. Emitte Spiritum tuum et
creabuntur;
R. Et renovabis faciem terrae.

Oremus:
DEUS, qui corda fidelium
Sancti Spiritus illustratione
docuisti: da nobis in eodem
Spiritu recta sapere, et de eius
semper consolatione gaudere.
Per Christum Dominum
nostrum. Amen

VEN, ESPÍRITU CREADOR
Himno de Vísperas en la fiesta de
Pentecostés

Ven Espíritu creador; visita las
almas de tus fieles. Llena de la
divina gracia los corazones que
Tú mismo has creado.

Tú eres nuestro consuelo, don de
Dios altísimo, fuente viva, fuego,
caridad y espiritual unción.

VENI CREATOR SPIRITUS
Himno de Vísperas en la fiesta
de Pentecostés

Veni, Creator Spiritus, mentes
tuorum visita. Imple superna
gratia quae tu creasti pectora
Qui diceris Paraclitus, Altissimi
donum Dei, fons vivus, ignis,
caritas, et spiritalis unctio.

Ven Santo Espíritu

Secuencia de la Misa de
Pentecostés

Ven Espíritu Santo y desde el
cielo envía un rayo de tu luz.
Ven padre de los pobres, ven
dador de las gracias, ven luz de
los corazones.

VENI SANCTE SPIRITUS
Secuencia de la Misa de
Pentecostés

Veni, Sancte Spíritus,
et emítte cælitus lucis
tuæ rádium.
Veni, pater páuperum,
veni, dator múnerum,
veni, lumen córdium.

Tú derramas sobre nosotros los
siete dones; Tú el dedo de la
mano de Dios, Tú el prometido
del Padre, pones en nuestros
labios los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros
sentidos, infunde tu amor en
nuestros corazones y con tu
perpetuo auxilio, fortalece
nuestra frágil carne.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto tu paz, siendo Tú
mismo nuestro guía evitaremos
todo lo que es nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre y
también al Hijo y que en Ti, que
eres el Espíritu de ambos,
creemos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre y al Hijo que
resucitó de entre los muertos, y
al Espíritu Consolador, por los
siglos infinitos. Amén.

Tu septiformis munere, digitus
paternae dexterae, tu rite
promissum Patris, sermone
ditans guttura.

Accende lumen sensibus,
infunde amorem cordibus,
infirma nostri corporis, virtute
firmans perpeti.
Hostem repellas longius,
pacemque dones protinus,
ductore sic te praevio, vitemus
omne noxium.

Per te sciamus da Patrem,
noscamus atque Filium, teque
utriusque Spiritum credamus
omni tempore.

Deo Patri sit gloria, et Filio qui a
mortuis surrexit, ac Paraclito in
saeculorum saecula. Amen

Consolador óptimo, dulce
huésped del alma, dulce
refrigerio.

Descanso en el trabajo, en el
ardor tranquilidad, consuelo en
el llanto.

Oh luz santísima: llena lo más
íntimo de los corazones de tus
fieles.

Sin tu ayuda nada hay en el
hombre, nada que sea
inocente.

Lava lo que está manchado,
riega lo que es árido, cura lo
que está enfermo.

Doblega lo que es rígido,
calienta lo que es frío, dirige lo
que está extraviado.

Concede a tus fieles que en Ti
confían, tus siete sagrados
dones.

Dales el mérito de la virtud,
dales el puerto de la salvación,
dales el eterno gozo.
Amén.

Consolátor óptime,
dulcis hospes ánimæ,
dulce refrigérium.

In labóre réquies,
in æstu tempéries,
in fletu solácium.

O lux beatíssima,
reple cordis íntima
tuórum fidélium.

Sine tuo númine,
nihil est in hómine
nihil est innóxium.

Lava quod est sórdidum,
riga quod est áridum,
sana quod est sáucium.

Flecte quod est rígidum,
fove quod est frígidum,
rege quod est dévium.

Da tuis fidélibus,
in te confidéntibus,
sacrum septenárium.

Da virtútis méritum,
da salútis éxitum,
da perénne gáudium.
Amen.