Lectura de la carta del apóstol san Pedro. 1 Pe 3, 1-9
Lectura de la carta del apóstol san Pedro.
QUERIDOS hermanos:
Que las mujeres estén a disposición de sus propios
maridos, de modo que, si hay algunos que son reacios a la
Palabra, se convenzan por la conducta de las mujeres y sin
necesidad de palabras, asombrados, fijándose en vuestra
conducta intachable y respetuosa.
Que vuestro adorno no sea lo exterior, los peinados complicados,
las joyas de oro, ni los vestidos lujosos, sino la
profunda humanidad del corazón en la incorruptibilidad
de un espíritu apacible y sereno; eso sí que es valioso
ante Dios. Pues así se adornaban también antaño las santas
mujeres que tenían puesta su esperanza en Dios, con
actitud de disponibilidad para con sus propios maridos;
por ejemplo, Sara obedeció a Abrahán llamándolo señor:
vosotras os asemejáis a ella cuando hacéis el bien, pero
Igualmente, los maridos, en la convivencia con la mujer,
sabiendo que es más delicada, demuestren estima hacia
ellas como coherederas que son también de la gracia de
la vida, para que vuestras oraciones no encuentren obstáculo.
Y por último, tened todos el mismo sentir, sed solidarios en
el sufrimiento, quereos como hermanos, tened un corazón
compasivo y sed humildes.
No devolváis mal por mal, ni insulto por insulto, sino al contrario, responded con una bendición, porque para esto
habéis sido llamados, para heredar una bendición.
Palabra del Señor.
