San Silverio, Papa

S. Silverio, Papa, Basílica de San Pablo Extramuros

El pontificado de San Silverio, iniciado en el año 536 tras ser impuesto por el rey ostrogodo Teodato, fue breve y convulso, marcado por las tensiones de la guerra greco-gótica y su firme oposición a la herejía monofisita defendida por la emperatriz bizantina Teodora. Esta postura le costó ser víctima de un complot político y una falsa acusación de traición, lo que provocó su deposición en favor de Vigilio y su posterior exilio. Pese a un intento imperial de restitución, Silverio terminó confinado en la isla de Palmarola, donde abdicó para evitar un cisma en la Iglesia y falleció poco después, siendo recordado hoy como santo y mártir por su sacrificio en favor de la unidad eclesial.